Una mirada optimista sobre el futuro de Almería (III): El turismo

En Almería, contamos con un clima inmejorable todo el año, diversidad de espacios naturales, playas y puertos, seguridad, cercanía a los países europeos y una gran estructura productiva de hoteles y servicios. Esto nos permite acceder a todo tipo de mercados, como por ejemplo el turismo de larga estancia o residencial, el de sol y playa vacacional, el de aventura y deportivo, el de congresos y el de cruceros, entre otros.

Sin embargo la realidad actual es que estamos atravesando un ciclo bastante complicado para el sector. Pese a que el número de pernoctaciones en temporada alta se mantiene, las explotaciones hoteleras y la hostelería en general no atraviesa sus mejores momentos.

Las temporadas se acortan cada vez más, los precios son cada vez más bajos, turismo de menor calidad, numerosos hoteles en manos de cajas y bancos, crean una percepción general de gran incertidumbre y pesimismo en el sector.

¿Cuáles son los motivos de esta situación? Dar respuesta a esta pregunta es muy complicado ya que influyen muchos factores, pero empecemos por echar una mirada 30 años atrás. Una de las principales zonas turísticas de referencia en Almería, la primera por número de camas hoteleras, es Roquetas de Mar, donde a principio de los años 80 se inició un ciclo de expansión y prosperidad del turismo que duró casi 20 años. Ingleses, alemanes, holandeses, belgas, madrileños y catalanes de altísimo poder adquisitivo, generaban mucha riqueza en la zona y daban empleo de calidad a muchas personas. Se desarrolló una gran infraestructura hotelera y de servicios a la vanguardia de la industria.

A finales de los años noventa este ciclo expansivo y de prosperidad se terminó para dar paso al periodo actual que dura ya más de 10 años de dificultades para el sector.

Creo que debemos hacer análisis de lo que hicimos mal para intentar no volver a repetirlo.

En primer lugar no aprovechamos la oportunidad cuando las cosas iban bien para consolidarnos y fortalecernos, por el contrario quisimos ser más grandes, desarrollar más espacios e invertir en construcciones en lugar de en marketing, marca y una oferta mejor.

En segundo lugar, nos convertimos en caros y nuestra relación calidad-precio dejó de interesar a nuestros clientes. Algunos motivos de este encarecimiento se explican por la espectacular subida de los precios de alquileres e hipotecas que generaron la burbuja inmobiliaria y que lógicamente repercute en las tarifas hoteleras y precios de los negocios.

En tercer lugar, cada uno ha hecho la guerra por su cuenta, careciendo totalmente de una estrategia conjunta para dar contenido o tematización a nuestra oferta. Empresarios, administraciones y comerciantes han ido cada uno por su lado, sin coordinarse, sin fortalecerse frente a otras zonas que sí lo han hecho.

En cuarto lugar y creo que en menor orden de importancia, también influye el hecho de haber perdido la personalidad, el folclore que antes teníamos. Me refiero a los chiringuitos en la arena, el flamenco y las paellas. Ese sabor andaluz que marcaba nuestra personalidad y que se ha atenuado. Lo positivo es que llevamos mucho andado y estamos empezando a recuperarnos con los errores aprendidos.

Hay muchas cosas que mejorar, destacando sobre todo  la cuestión energética. El parque hotelero actual es muy ineficiente desde el punto de vista energético y para ser competitivo tiene que mejorar este aspecto,  dado que un alto porcentaje de los costes de explotación de un hotel es la energía.

Cada vez hay más turistas y jubilados europeos y del norte de España que vendrán a vivir a la “Florida de Europa”. No puede ser de otra manera, es el orden natural de las cosas. Los precios de alquileres e hipotecas bajarán mucho y volveremos a ganar nuestra relación calidad-precio de antaño. Seremos más profesionales y eficientes, invertiremos más en marketing y nuestro producto se venderá muy bien.

Una Respuesta a “Una mirada optimista sobre el futuro de Almería (III): El turismo”

  1. Antonio Casado dice:

    Buen artículo, Nono.

    Un saludo.

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